El restaurante Café de París de Barcelona vuelve a abrir sus puertas de la mano de Jordi Cunill, respetando su esencia de hace 50 años, con un punto más fresco. 

Se trata de un lavado de cara que apuesta por mantener el personal de siempre, con la elegancia característica y su clásica carta. Dentro de llea se enmarca el Entrecot Café de París o el Filete Chateaubriand, los míticos garbanzos de Luis y el pescado a la parrilla. Además, incluye una carta para compartir poniendo énfasis en el producto, sin demasiadas máscaras y a un precio honesto. 

A través de un restyling gráfico de su logo, han buscado mantener la esencia original del restaurante. Sin sofisticaciones, pero con un punto contemporáneo, que respeta al máximo su espíritu y que casa con el nuevo interiorismo de Cristina Cirera, que ha contado conseguido crear una atmósfera acogedora, confortable y sobre todo, cercana, donde todo el mundo se sienta en casa. 

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