El sabor de Galicia, la calidad del producto y la hospitalidad que tradicionalmente ofrece a sus visitantes esta comunidad son tres singularidades que hacen de A’Ollo un restaurante en el que vivir una experiencia gastronómica auténticamente gallega sin salir del centro de Madrid.

Con una oferta culinaria que reúne el respeto por el producto gallego con recetas dictadas «a ollo» (a ojo), actualizadas con las últimas tendencias gastronómicas, el restaurante de Le Tavernier, invita a disfrutar de las exquisiteces de la «terra galega» desde desde la séptima planta del hotel InnSide by Meliá Madrid Gran Vía.

Con una oferta culinaria que reúne el respeto por el producto gallego con recetas dictadas «a ollo», actualizadas con las últimas tendencias gastronómicas, A’Ollo, el restaurante de Le Tavernier, invita a disfrutar de las exquisiteces de la terra galega en el corazón de Madrid

A’Ollo dispone de 500 metros cuadrados y unas terrazas que bordean el interior del restaurante con vistas al skyline de la capital. Con un ambiente tranquilo y relajado, su propuesta invita a disfrutar de los sabores genuinamente gallegos a travès de su carta. La esencia parte de las «recetas dictadas «a ollo» como las avoas cuando cocinaban los platos de siempre ajustando cada ingrediente a ojo», según explican desde el restaurante. Así, homenajean la cocina de siempre que, a su vez, se combina con técnicas vanguardistas en manos del chef.

Su carta se divide en platos pensados para picar «xuntos» y compartir. Entre ellos, sus croquetas cremosas de cigala o de jamón ibérico es uno de los platos estrella. Directamente de la’mar hasta la cocina de A’Ollo llegan sus mejillones de la ría de Lorbé, servidos abiertos y con un salteado con escabeche cítrico y kimchi. El marisco, típico de la región gallega, también es un clásico. Mientras, el chef de A’Ollo marina el salmón en sal y azúcar durante 18 horas aproximadamente, lo aliña con cítricos y acompaña el plato con una crema de encurtidos, quesos del país y brotes de cilantro. Y con la vieira hace una revisión de la clásica receta con su propiuesta a la plancha, sobre una cucharada de salsa gallega y acompañada de patata trufada y aliño de Módena y kikos en polvo.

Con de «la mar» y de»la tierra», A’Ollo invita  también a disfrutar de la carne. Destaca su costilla de vaca al Josper, cocinada a baja temperatura durante 16 horas, glaseada al josper en un auténtico horno de carbón de los de «toda la vida» y acompañada de patatas guisadas con pimiento rojo asado. Para terminar en su carta de postres destaca la milhoja, un tradicional hojaldre de mantequilla con crema pastelera de vainilla montada con nata y chocolate blanco.

Por último, la experiencia gastronómica puede finalizar una planta más arriba con la visita a Le Tavernier, el rooftop en el que se puede tomar un cóctel con vistas al cielo de Madrid.

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